En un giro inesperado, las instituciones europeas alcanzaron en mayo de 2026 un acuerdo clave: el aplazamiento de las obligaciones más exigentes de la Ley de IA (AI Act) hasta el 2 de diciembre de 2027. Los sistemas de IA de alto riesgo que debían cumplir con la normativa en agosto de 2026 disponen ahora de un año y medio más para adaptarse.
Qué cambia y qué se mantiene
El aplazamiento afecta a los sistemas de IA de alto riesgo del Anexo III: IA en contratación laboral, crédito, educación, servicios públicos y seguridad crítica. Lo que sí sigue en vigor en agosto de 2026 son las normas de transparencia: los sistemas de IA que interactúan con humanos (chatbots, deepfakes, contenido generado por IA) deben identificarse como tales a partir de esa fecha, sin prórroga.
Por qué se ha aplazado
La industria europea llevó meses presionando para ganar tiempo. El argumento principal: la brecha competitiva con EE.UU. y China, cuyos modelos no están sujetos a restricciones equivalentes. La Comisión Europea optó por priorizar la adopción de la IA en la economía europea antes de imponer sanciones, apostando por la autorregulación supervisada durante el período de transición.
Qué deben hacer las empresas ahora
Aunque el plazo se ha ampliado, los expertos advierten que prepararse lleva entre 12 y 18 meses. Las empresas que usen IA de alto riesgo deben iniciar ya la clasificación de sus sistemas, establecer mecanismos de supervisión humana y documentar los datos de entrada. Quien empiece en 2027 llegará tarde.